miércoles, 1 de julio de 2020

El cimarronaje

Durante la conquista de América, los españoles esclavizaron a una gran cantidad de africanos, debido a la necesidad de mano de obra. EL tráfico humano de los africanos representó un negocio lucrativo para los esclavistas europeos, debido a la falta de restricciones legales para esta actividad. A pesar de la esclavitud, los africanos en América mantuvieron una actitud de resistencia frente a las imposiciones de los amos blancos. 
El cimarronaje es una de las manifestaciones más claras de la lucha del pueblo negro en contra de los abusos del poder, que consistió en la fuga de las haciendas y minas para construir comunidades en libertad. 
En 1986 Joe Arroyo a través de su música, específicamente de La Rebelión, se inserta en la expresión de resistencia inacabada del pueblo afrodescendiente Latinoamérica; en la huella del cimarronismo histórico que se expresa en la explosión de su alma cuando grita “¡No le pegue a la negra!” y lo que, retrocediendo en el tiempo, imaginamos con llevó para los africanos esclavizados y cimarrones este rechazo contundente a la esclavización. ¿De qué habla La Rebelión? De una historia de siglos; de marginación y violencia, de negritud en tanto identificación y conciencia de la herencia africana. El grito del Joe denota el orgullo de sentirse parte vital de una historia inconclusa. Y gracias a este, su voz vehiculiza la memoria colectiva como forma de visibilizar y a la vez de subvertir los patrones de la esclavización colonial.










jueves, 11 de junio de 2020

La picadura de la víbora

"Un día Zaratustra se había quedado dormido bajo una higuera, y, como hacía calor, había ocultado la cara bajo el brazo. Entonces se le acercó una víbora y le picó en el cuello, y Zaratustra despertó gritando de dolor. Al apartar el brazo de su cara vio la serpiente, que, al reconocer los ojos de Zaratustra, dio la vuelta torpemente y quiso marcharse. “No te vayas aún -dijo Zaratustra-, déjame darte las gracias. 
A tiempo me has despertado, mi camino todavía es largo”. “Tu camino es ya corto -respondió la víbora con tristeza-, pues mi veneno mata”. Zaratustra sonrió: “¿Ha muerto alguna vez un dragón por el veneno de una serpiente? Pero toma de nuevo tu veneno: no eres bastante rica para regalármelo.” La víbora le saltó de nuevo al cuello y le lamió la mordedura. 
Cuando Zaratustra relató lo sucedido a sus discípulos, éstos le preguntaron: “¿Cuál es la moraleja de esa historia, Zaratustra?” Y Zaratustra les contestó: “Los buenos y justos me llaman el aniquilador de la moral. mi relato es un relato inmoral. Si tenéis un enemigo, no le devolváis bien por mal, pues eso le humillaba. Demostradle, mejor, que os ha hecho un bien. […]” 

Friedrich Nietzsche 
Así habló Zaratustra.